Este logro lo trata de conseguir el Bowlingual, una especie de traductor que se coloca en el collar del perro y que transmite al amo los sentimientos que la mascota experimenta a lo largo del día.
El invento viene de manos de una empresa japonesa fabricante de juguetes llamada Takara, y trata de traducir los sentimientos fundamentales como frustración, amenaza, insistencia, satisfacción, alegría o tristeza.
Además, si el dueño no se encuentra cerca del can siempre se puede enviar la traducción de sus sentimientos al correo electrónico, para que sepa su estado de ánimo al llegar a casa. Se ha lanzado este mes en el mercado asiático por unos 120 €.